top of page

Brunch con altura: el plan que redefine los fines de semana en Barcelona

  • Foto del escritor: Wen Posada
    Wen Posada
  • 2 mar
  • 3 Min. de lectura


Barcelona no deja de reinventarse, y su última obsesión tiene altura —literalmente. En lo más alto del skyline urbano, el rooftop Bonavista se posiciona como el nuevo epicentro del tardeo chic con una propuesta que mezcla gastronomía, música y vistas de postal.

Barcelona no deja de reinventarse, y su última obsesión tiene altura —literalmente. En lo más alto del skyline urbano, el rooftop Bonavista se posiciona como el nuevo epicentro del tardeo chic con una propuesta que mezcla gastronomía, música y vistas de postal. La ciudad, experta en convertir cualquier plan en tendencia, ahora mira hacia arriba para redefinir el ritual del fin de semana.


Barcelona no deja de reinventarse, y su última obsesión tiene altura —literalmente. En lo más alto del skyline urbano, el rooftop Bonavista se posiciona como el nuevo epicentro del tardeo chic con una propuesta que mezcla gastronomía, música y vistas de postal.

El concepto es claro: brunch sin prisas, con actitud cosmopolita y banda sonora propia. Cada sábado y domingo, este espacio ubicado en el hotel Moxy Barcelona se transforma en un punto de encuentro donde conviven foodies, curiosos y amantes del lifestyle urbano. Aquí no se viene solo a comer, se viene a quedarse: entre DJs, cócteles y una luz que lo envuelve todo, el brunch se convierte en experiencia.

En la carta, el equilibrio entre lo reconocible y lo aspiracional marca el tono. Clásicos internacionales como el avocado toast o los pancakes con chocolate conviven con opciones más ligeras y contemporáneas, pensadas para quienes buscan cuidarse sin renunciar al placer. En la copa, el abanico va del imprescindible spritz a bebidas que llevan tiempo marcando tendencia —matcha, chai latte— y que consolidan el giro hacia hábitos más conscientes, incluso en contextos hedonistas.


Barcelona no deja de reinventarse, y su última obsesión tiene altura —literalmente. En lo más alto del skyline urbano, el rooftop Bonavista se posiciona como el nuevo epicentro del tardeo chic con una propuesta que mezcla gastronomía, música y vistas de postal.

Detrás de esta jugada está Grup Confiteria, un nombre que lleva años entendiendo mejor que nadie cómo reinterpretar la tradición barcelonesa sin perder su esencia. Su apuesta aquí no es casual: responde a una generación que busca planes híbridos, donde la gastronomía se mezcla con ocio, diseño y una cierta narrativa aspiracional. Comer bien ya no es suficiente; ahora importa cómo, dónde y con quién.

Si hay algo que eleva la experiencia —más allá de las vistas— es una carta pensada para quedarse un buen rato explorando. Aquí el brunch juega en varias ligas: desde unos huevos al horno con pisto y pan de pita que reconfortan desde el primer bocado, hasta los imprescindibles benedict, donde el salmón ahumado o el bacon crujiente se combinan con una holandesa bien ejecutada. Para los que van directos al clásico reinventado, la tostada de aguacate con queso crema y tartar de tomate es un acierto seguro, mientras que propuestas como el gofre de pulled chicken añaden ese punto inesperado que marca la diferencia.


Barcelona no deja de reinventarse, y su última obsesión tiene altura —literalmente. En lo más alto del skyline urbano, el rooftop Bonavista se posiciona como el nuevo epicentro del tardeo chic con una propuesta que mezcla gastronomía, música y vistas de postal.

El menú también deja espacio para quienes buscan algo más ligero sin perder el factor “wow”: bowls como el de açaí con fruta fresca o los huevos rancheros con jalapeños y pico de gallo aportan frescura y sabor. Y en el capítulo dulce, difícil resistirse a unos pancakes con fresas y nata o la versión con Nutella y plátano, junto a opciones como los waffles con Lotus o una carrot cake que pide café al lado. Todo se redondea con cócteles de autor —desde un giro sofisticado al bloody mary hasta mezclas cítricas con maracuyá— y alternativas sin alcohol igual de cuidadas, pensadas para alargar la sobremesa sin mirar el reloj.


Barcelona no deja de reinventarse, y su última obsesión tiene altura —literalmente. En lo más alto del skyline urbano, el rooftop Bonavista se posiciona como el nuevo epicentro del tardeo chic con una propuesta que mezcla gastronomía, música y vistas de postal.

Este nuevo capítulo encaja con la filosofía del grupo, que desde 2014 ha rescatado espacios históricos y los ha transformado en iconos contemporáneos. Proyectos como Paradiso —considerado uno de los mejores bares del mundo— avalan su capacidad para crear tendencia. Con este brunch en las alturas, Barcelona suma otro plan imprescindible a su agenda: uno de esos que empiezan como moda… y acaban convirtiéndose en costumbre.


Comentarios


Top Stories

bottom of page