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Malamañoso: del sur de Italia a Latinoamérica, al ritmo de un encuentro inesperado

Foto del escritor: Juan Manuel Álvarez
Juan Manuel Álvarez
hace 5 minutos
6 min de lectura
Malamañoso

¿Qué ocurre cuando un músico italiano descubre que, al otro lado del mundo, hay culturas que sienten la música de una manera sorprendentemente cercana a la suya? Para Francesco Mascaretti, la respuesta tiene nombre propio: Malamañoso. Con Mirando al Sur, su nuevo álbum, el artista conecta las raíces mediterráneas con los ritmos latinoamericanos en un viaje donde la identidad no se pierde al mezclarse: se transforma.

Hay encuentros que te cambian la vida. Algunos suceden alrededor de una mesa, otros empiezan con una conversación y unos cuantos nacen cuando suena una canción y alguien, sin conocerte demasiado, te invita a bailar.

La historia de Malamañoso tiene un poco de todo eso.

Francesco Mascaretti nació en Taranto, una ciudad costera del sur de Italia donde el Mediterráneo forma parte del paisaje cotidiano. Años después se trasladó a Milán, una de las grandes metrópolis del norte del país. Lo que no imaginaba era que, lejos de su tierra natal, empezaría a descubrir otros mundos a través de las personas que conocería por el camino.

Músicos y amigos procedentes de distintos países latinoamericanos le abrieron las puertas a nuevos ritmos, tradiciones y maneras de vivir la música. Aquellos encuentros fueron cambiando su forma de escuchar, tocar y componer. De esa mezcla de experiencias nació Malamañoso, un proyecto que hoy encuentra en Mirando al Sur su expresión más personal.

Publicado el 18 de septiembre de 2026, el álbum cuenta una historia que comienza en Italia, se transforma con Latinoamérica y sigue viajando sin intención de detenerse en una sola frontera.


Un italiano que encontró otro sur


Para entender Mirando al Sur, primero hay que mirar un mapa.

Taranto está en el sur de Italia, en la región de Puglia, conocida por sus pueblos blancos, sus costas mediterráneas y su cultura profundamente ligada al mar. Milán, en cambio, se encuentra mucho más al norte, entre grandes avenidas, barrios multiculturales y una escena musical que conecta influencias de todo el mundo.

Entre una ciudad y otra, Francesco comenzó a descubrir un segundo significado de la palabra sur.

Ya no se trataba únicamente del lugar donde había nacido, sino también de Latinoamérica, de sus ritmos, de sus raíces africanas y de las personas que le enseñaron a escuchar la música desde otra perspectiva.

El título del álbum nace precisamente de esa doble mirada: volver a las propias raíces mientras se descubre todo aquello que puede transformarlas.

Porque crecer no siempre significa alejarse de donde vienes. A veces significa descubrir que tu lugar de origen puede acompañarte mientras incorporas nuevas formas de entender el mundo.


Cuando la música deja de hablar un solo idioma


En Mirando al Sur conviven salsa, cumbia, timba, rumba, candombe, festejo peruano, raíces afrocolombianas, funk, pop y afrobeat. Una combinación que, sobre el papel, parece recorrer varios continentes antes de que termine la primera canción.


Malamañoso

Pero lo interesante no es solamente la cantidad de ritmos que aparecen en el álbum, sino lo que sucede cuando empiezan a encontrarse.

Malamañoso no busca reproducir una única tradición musical ni encajar en una categoría demasiado estrecha. Su propuesta consiste en construir una identidad propia a partir de influencias distintas, sin borrar la historia que hay detrás de cada una.

El propio proyecto define su sonido como latin beat made in Italy: una forma de explicar que la música latina también puede convertirse en punto de partida para un artista italiano que ha encontrado su voz a través del intercambio cultural.

Y ese intercambio no es una idea abstracta. En Malamañoso participan músicos peruanos y dominicanos, cuyas procedencias forman parte de la historia colectiva de la banda.

Francesco entiende que acercarse a estos ritmos implica algo más que aprender sus patrones musicales. Detrás de ellos hay migraciones, celebraciones, resistencias y generaciones enteras que han mantenido vivas sus tradiciones.

La música puede viajar, mezclarse y reinventarse, pero conocer su origen permite escucharla de otra manera.


«We Got The Rhythm»: una noche, dos idiomas y una pista de baile


Si el álbum completo es un viaje entre culturas, «We Got The Rhythm» es la invitación a salir a la calle cuando cae la noche.

Elegida como canción principal del lanzamiento, combina inglés y español en una atmósfera cálida y sensual. Hay groove, percusión latina y un aire salsero que se encuentra con la energía del funk. La canción evoca luces bajas, una copa de vino, un balcón abierto y esa hora de la noche en la que nadie parece tener demasiada prisa por volver a casa.

Aquí, Malamañoso muestra su lado más íntimo y bailable.

La combinación de idiomas responde también a la personalidad musical de Francesco. Entre sus influencias están James Brown y Michael Jackson, dos figuras fundamentales de la historia del funk y el pop, además de Bruno Mars, heredero contemporáneo de esa tradición de música pensada para el cuerpo.

La canción incorpora, además, la voz de una cantante de Nueva Jersey que aporta potencia y una sensibilidad cercana al funk y al soul de los años ochenta.

El resultado no intenta elegir entre la sofisticación del funk y el movimiento de los ritmos latinos. Prefiere dejar que ambos se encuentren.

Y quizá ahí reside una de las claves de Malamañoso: entender que, antes de preguntarnos de dónde viene una música, podemos empezar por descubrir qué nos hace sentir.


Lo que une al Mediterráneo con Latinoamérica


A primera vista, el sur de Italia y Latinoamérica pertenecen a mundos distintos. Sus historias, sus idiomas y sus tradiciones tienen particularidades propias. Sin embargo, Francesco encuentra puntos de conexión en aspectos cotidianos: la familia, la comida, la calle, el baile y la costumbre de reunirse alrededor de la música.

Son formas de relacionarse con el mundo en las que la celebración ocupa un lugar importante y donde compartir puede ser tan significativo como cualquier otra forma de expresión.


Malamañoso

Esa cercanía emocional ayuda a explicar por qué el encuentro entre ambas culturas ha sido tan natural dentro de su proyecto.

Francesco no pretende convertirse en un artista latino ni imitar una identidad que no le pertenece. Su música nace de reconocer las diferencias y, al mismo tiempo, encontrar espacios comunes para crear.

La banda es una muestra de ello: distintas procedencias, distintas experiencias y una misma voluntad de construir algo juntos.

En lugar de entender la mezcla como una suma de ingredientes, Malamañoso la plantea como una conversación en la que cada participante tiene algo que aportar.


Barcelona, una nueva parada en el viaje


Aunque la historia musical de Malamañoso se ha desarrollado principalmente en Italia, España también forma parte del recorrido personal de Francesco. El músico vivió dos años en Barcelona, una ciudad que conoce de primera mano y a la que ahora regresa simbólicamente con la publicación del álbum.

La llegada del disco a España coincide con su lanzamiento, un detalle que refuerza el sentido de movimiento que atraviesa todo el proyecto.

Barcelona es, además, una ciudad donde distintas escenas musicales y culturas conviven a diario. En ese contexto, una propuesta construida a partir de encuentros entre Italia, Latinoamérica y África encuentra una oportunidad para conectar con nuevos públicos.

El siguiente paso de Malamañoso es llevar estas canciones al directo, comenzar a tocar en España y Latinoamérica y continuar desarrollando su sonido con nuevas composiciones.

Será interesante comprobar cómo se traduce esa mezcla sobre el escenario, donde la percusión, el baile y la energía colectiva pueden llevar las canciones más allá de lo que sucede en una escucha individual.


Mirar al sur es seguir adelante


Entre todas las canciones del álbum, Francesco elige «Latin Café 2.0» como la que mejor representa su visión musical y el universo de Malamañoso.

Es una elección que invita a escuchar el disco más allá de «We Got The Rhythm» y a descubrir cómo sus diferentes influencias construyen una identidad común.

Pero el verdadero hilo conductor de Mirando al Sur está en una idea que trasciende la música: no necesitamos permanecer iguales para seguir siendo nosotros mismos.

Las ciudades cambian, las personas llegan, los idiomas se cruzan y las canciones viajan. En ese proceso, nuestras raíces no tienen por qué desaparecer. Pueden convertirse en el lugar desde el que nos atrevemos a explorar algo nuevo.

Francesco salió del sur de Italia y encontró en Milán una puerta hacia Latinoamérica. En ese recorrido descubrió que la identidad no siempre se define por el lugar donde nacemos, sino también por las personas que conocemos, las historias que escuchamos y los sonidos que terminan acompañándonos.

Malamañoso es el resultado de ese descubrimiento.

Y Mirando al Sur no pretende ofrecer una respuesta definitiva sobre qué significa pertenecer a una cultura. Prefiere hacer algo mucho más interesante: convertir esa pregunta en música.

Porque a veces basta con escuchar un ritmo desconocido, reconocer algo familiar en él y dejar que el cuerpo haga el resto.

El sur, después de todo, no es solamente un lugar en el mapa. También puede ser una manera de encontrarnos.

«Mirando al Sur», el nuevo álbum de Malamañoso, ya está disponible en plataformas digitales.

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