Brasas medievales: el buffet más épico de Girona está en Besalú
- Wen Posada
- 30 jun 2025
- 2 Min. de lectura

Hay lugares que se visitan, y otros que se devoran. Castell de Besalú pertenece sin duda a la segunda categoría. En pleno corazón de Besalú, con vistas directas al icónico puente medieval que parece sacado de una serie de fantasía, este restaurante ha elevado el concepto de buffet libre a otro nivel: aquí no se trata de cantidad sin alma, sino de un festín auténtico, catalán hasta la médula y absolutamente irresistible.
El reclamo es claro y glorioso: buffet libre de carnes a la brasa ilimitadas, preparadas al momento, chisporroteando frente a ti. Butifarras jugosas, cortes tiernos y ese aroma ahumado que te abre el apetito incluso antes de sentarte. Y lo mejor es que no se queda solo en la parrilla: más de 60 opciones caseras desfilan como estrellas invitadas — canelones tradicionales, caracoles bien trabajados, carrilleras melosas y el imprescindible trinxat de la Cerdanya. Cada bandeja es un pequeño homenaje a la cocina catalana de verdad.

La clave está en el producto: ingredientes frescos, de proximidad y km 0, que saben a territorio. Aquí no hay artificio, solo recetas honestas que conectan con la memoria y el paisaje. Acompaña el banquete con vinos selectos, remata con postres artesanales y hazle un hueco obligatorio a los míticos yogures de La Fageda. Sí, ese momento dulce que justifica levantarse por “una última ronda”.
El entorno suma puntos —y fotos—. Comer mirando el puente medieval de Besalú es casi un viaje en el tiempo, pero con copa en la mano. El ambiente es relajado, familiar y sorprendentemente cool para un buffet de tradición. Bonus track: la terraza es pet friendly, así que tu compañero de cuatro patas también está invitado a la escapada.
Abre de 12:00 a 16:00 (miércoles cerrado) y los precios lo convierten en planazo redondo: 21,80 € de lunes a viernes y 27,80 € fines de semana y festivos; los peques también tienen tarifa especial. Consejo de colega: reserva antes de ir, porque este secreto a voces ya no es tan secreto. Si 2025 va de experiencias auténticas, este festín medieval con brasas infinitas es una de ellas.








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