Hay lugares que se visitan, y otros que se devoran. Castell de Besalú pertenece sin duda a la segunda categoría. En pleno corazón de Besalú, con vistas directas al icónico puente medieval que parece sacado de una serie de fantasía, este restaurante ha elevado el concepto de buffet libre a otro nivel: aquí no se trata de cantidad sin alma, sino de un festín auténtico, catalán hasta la médula y absolutamente irresistible.